viernes, 19 de septiembre de 2008

Mujer perfecta: la última esperanza


En el momento más desesperanzado llegaste, Nina Doll, en silencio, precintada, secretamente. Un día me pregunté si disfrutarías con mi cuerpo, o si tan sólo gustabas de sentir mi deseo. Te dije que me hablaras, algo, lo que sea, pero tan solo me diste tu silencio. Me acerqué sin dejar de mirarte a los ojos, cuando te tuve cerca te dije que no parases de mirarme, y obedeciste, sumisa, hasta que mi enhiesto señaló tu sexo, acusándote con dolor por tu provocación.Te quité las bragas, desgarrándolas, como a ti te gustaba -pensé-, y entré, tratando de provocarte un placer tan intenso que suplicases "no" para decir "sí". Tu impavidez me turbó una y otra vez, aumentando aún más mi excitación. Antes o después tenías que decir "basta", una mueca, un gesto, pero nunca decías nada, a pesar de mi deseo desbocado. Probé a decirte "te quiero", y continuabas en silencio, ni un gemido, ni un pestañeo. ¿Es tu silencio el precio de la fidelidad eterna? ¿Es mejor tu amor incondicional, mudo, impávido?, ¿acaso fuera mejor una sola noche de placer mortal y la condena a la soledad eterna? ¿Por qué no pude elegir entre tú mortal y tú artificial? ¿Por qué tuviste que dejarme solo, con el lacerante clon de tu cuerpo inmortal a mi servicio y tu alma entregada a otro? ¡Con lo que yo te quise, Nina Doll! Con lo que yo...

2 comentarios:

Perla del Turia dijo...

Pues la verdad es que la perfección, como ya hablamos en otros lares, siempre ha sido una fuente de atracción, y si además le sumas la dosis justa de mutismo y de impenetrabilidad, para de contar. Pura adicción, por aquello de que te haces adicto a lo que nunca consigues plenamente... No es que hable por experiencia, pero podríamos decir que siento una debilidad antropológica (con fines puramente científicos) por las distintas formas de réplicas humanas...
Por cierto, metafísicas aparte, muy lograda la muñeca de la imagen. Me ha costado ver que era un simulacro de colegiala... Otro apunte: ¿qué tendrán las colegiales que tanto estimulan la imaginación masculina?!

Sensaciones dijo...

Pues sobre tu último apunte, no creas que tiene tela. No sé hasta qué punto es aplicable a muchos hombres o no tantos. Otras veces pienso si uno con la edad no tenderá a desviar su atención hacia esa mezcla de sueño y realidad idílica que representaría la fémina inocente, pura, bella. Otras veces pienso si la falta de simple contacto físico, de piel a piel, más o menos inherente a la edad, pueda influir... Es todo un tema.
La muñeca..., me pregunto hasta dónde se llegará... También pienso si no se terminará limitando la imaginación humana hasta dejarla plana, porque, puede preguntarse
-¿Qué es el erotismo sin imaginación, sin ocultación,...?
-¡Porno! -se puede responder.

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