lunes, 14 de junio de 2010

Sicofanta, de ayer y de hoy

Sicofantas se denominaban a los ciudadanos de la Grecia antigua que denunciaban todo crimen o delito del que tuvieran conocimiento. Sin la connotación que hoy tendría el "delator" o el "chivato", era un deber de todo ciudadano en aras del bien común. Una figura tan popular y bien intencionada no podía pasar sin los listillos de siempre, que aprovechándose de tan luminosa figura, dieron lugar a los abusos: por despecho, por resentimiento, por ánimo de lucro.... A través de la acusación interesada se movilizó toda una industria parasitaria en el sector terciario. La falsa denuncia oportunista convirtió al sicofanta en un "perro de pueblo" (Demóstenes). Los ricos eran carne de cañón para ellos pues, según Isócrates haciéndose eco por boca de un cliente:

los tribunales no fallan siempre según había derecho a esperar, y el azar más que la justicia es lo que regulaba las decisiones de los tribunales
Y añadía:

mejor pagar para librarse de una grave acusación que exponerse a los perjuicios que de ella puedan sobrevenir.

Hoy diríamos: tú denuncia, que algo queda. Entre los ricos estragados podemos citar a Charmidas
, al que le hicieron la vida de rico tan difícil que, deviniéndose luego en pobreza, se congratulaba de la dicha de este revés de la fortuna.

Como denunciar un crimen contra la riqueza del Estado era de interés social, la ley estipulaba que se pudieran hacer ciertas acusaciones sin riesgo para el acusador, lo que incrementaba la audacia y la impunidad de los sicofantas.

Los
sicofantas constituyeron una auténtica plaga, no sólo de Atenas, sino de todas las democracias griegas. Aristóteles cuenta que ricos de varios Estados como Rodas, Heraclea, Megara..., siendo carne de cañón de los sicofantas, se unieron y conspiraron con el fin de derrocar al Gobierno popular.

No creo necesario decir cual es el perjuicio derivado de tantos recursos, siempre limitados, malgastados en beneficio de tanto sicofanta e industria anexa.

Para despistados y despistadas: Sicofanta es de género masculino, y viene del latín sycophanta, y este del gr. συκοφάντης (sykophántes), de sykon, higo, y phaíno, descubrir. Era el nombre que se les daba a los contrabandistas de higos. En el diccionario de la RAE, viene como "impostor, calumniador". Sólo en masculino, al menos de momento.

sábado, 12 de junio de 2010

La verdad de la mentira



Conciencia

Dice Richard Dawkins, para ilustrar como la ciencia puede ampliar la conciencia, que la cuestión del lenguaje desde la perspectiva de género permitió una “ampliación de conciencia” en ese campo. Aprovecha para regalarnos la cómica anécdota de unas feministas que pretendían transformar el término history por el término herstory, asentándose en un disparate que buscaba, sin base alguna, dotar al término history de una connotación machista: según estas feministas, sería la unión de his –“su, de ellos”- y tory. Con lo que ingeniando la palabra her –“su, de ellas”- más el sufijo tory, se tendría la palabra "herstory": que supongo que sería la “historia” desde ellas… Les hubiera bastado a estas obsesas del género (obsexas) con haber observado que la procedencia de la palabra en otros idiomas, como el español, es la misma, y nada tiene que ver con el posesivo inglés his. Claro que pensarían que en otros idiomas se habría adoptado del inglés. En realidad, no se molestaron en investigar etimología alguna. En fin, todo sea por transformar la lengua.

Transformación social: ¿inventando o descubriendo?

Este ejemplo ilustra cómo se puede “inventar” desde una ilusión o alucinación, o como se podría “descubrir” desde el conocimiento. En este sentido, la ideología preferiría el primer camino para conseguir la transformación social, dejando el conocimiento como algo secundario.

Pero, ¿se puede transformar una realidad sin conocerla? ¿No sería de rigor conocerla antes de operar la transformación a toda prisa? ¿Y no tiene esto relación directa con mi funesta opinión sobre la mentira, el engaño, el autoengaño; y mi predilección radical por la verdad aunque no nos guste?

Pero, ¿y cuando los políticos y políticas de turno ven lo que quieren ver? ¿Y si ellos y ellas no están de acuerdo con esa posición? Es fácil ver que desde el poder continuarán tozudamente tratando de construir esa realidad que desean ver, porque ya están convencidos de conocerla. Las cosas, no hay duda, son como las quieren ver, esto es, desconectándose de toda autocrítica, sea de raza, sexo, religión, ideología; desconectándose de todo mensaje que les haga revisar su impostura.

Lo malo es que la persona que más convincentemente engaña es, precisamente, la que se engaña a sí misma, la que está convencida de su alucinación. Y ésta es, además, la que más difícilmente cambiará su postura. Y da igual que todos los datos del mundo muestren, como con el telescopio de Galileo, que el Sol no giraba alrededor de la Tierra: matarán al mensajero.

No hay más ciego que el que no quiere ver

Para ampliar la conciencia necesitamos la verdad descubierta a partir de los hechos, o más exacto, la verdad reconstruida a partir de la ciencia. No que nos traten como infantes. Claro que entonces sobrarían tantos cuentistas, nunca mejor dicho, al servicio de una alucinación colectiva, al servicio de una alucinación inducida que se alimenta de nuevas víctimas.

Porque lo malo es eso: sigue habiendo víctimas.

martes, 8 de junio de 2010

Marcada desigualdad


La mujeres pueden tener hijos, algo que la Naturaleza ha dispuesto como una marcada desigualdad

La Naturaleza ye sexista!

-Sí, una vergüenza.

-Encima tenemos que usar de hombres.

-Bueno, eso era más antes. Ahora llévaseee... desapasionao.

-¿Mandeeee?

-Sí... Ahora vas a un Centro Reproductivo y tienen bancos, de semen.

-¡Hostia!

-Como lo oyes.

-¿Pero eso tién garantía?

-Joé, y qué garantía tiés con un neandertal de esos, ¿oh?...

-Bueno, haylos bien monos, ¿eeeeh?

-Sí, de primeres tos muy monos. Pero luego…

-Jo, véote de un pesimista.
-¡Lo que toy ye quemá!, ¡muy quemá!

-Ellos van a lo que van…

-Pero presta, ¿no?...

-Eeeeeh… No sé...

-Véote nilista.

-¡Eh...!, ¿ni qué...?

-... Ni-Lis-Ta.

-¿Qué ye eso?

-Que no espabiles. Que yes boba. Caza unu con perres, y luego con la manutención del guaje vives…

-¡Qué zorra!

-¡Qué lista! No viste esa, 12000 euros mensuales, ¡de "manutención"!.

-¿Manutención? Pues ya come ya…

-Espabila, neña.


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nihilismo. (Del lat. nihil, nada, e -ismo).
1. m. Negación de todo principio religioso, político y social.
2. m. Fil. Negación de toda creencia.


Real Academia Española © Todos los derechos reservados

lunes, 7 de junio de 2010

Sentimentalismo y Ciencia

No hay nada malo en cambiar la naturaleza, ni es divina ni es sabia, no se preocupa del bienestar humano
La cita procede de la investigadora María Blasco, según la menciona Noemí, una lectora del suplemento de prensa El Magazine. Dice Noemí que esta frase le produjo "sentimientos de indignación, desaprobación e irritación". Al final de este escrito incluyo la carta. Puede parecer que solo se trata de una opinión más, pero lo cierto es que la misiva es elegida como meritoria de un regalo del periódico (una estilográfica Mont Blanc). Lo que no sé si será preocupante porque ¿qué criterios siguen para la elección? ¿Estéticos?, ¿de contenido?.. En cualquier caso, no me cabe la menor duda de que la visión de la natura como un Jardín del Edén de Noemí es compartida por gran número de personas que o bien no han tenido formación alguna por cosas del destino (lo que las disculpa), o bien están cegadas por una verdad revelada que en nada sustancial se diferencia de la verdad mitológica.

Sentimentalismo


El sentimiento es un punto de partida para la reflexión, y en mi caso ha sido fundamental para ejercer la crítica y la autocrítica. ¿Se puede dudar de la fiabilidad del sentimiento? Guardar celosamente fidelidad a los sentimientos puede impedirnos progresar, pues solo nos conducimos por una suerte de
hedonismo que no puede más que ser subjetivo. En esta subjetividad, el verdadero científico recibe mayor satisfacción por el hecho de dar un paso en el conocimiento que por reforzar las bases de su sustrato sentimental, el cual no tiene por qué ser inmutable.

Imagínense ustedes a una mujer rubia y de ojos azules, educada en la creencia de que es la heredera de un pueblo elegido
(ahora mismo me estoy inspirando en los boers) y que no tiene más guía que un libro, la Biblia, según su interpretación más o menos calvinista, sintiendo atracción por un hombre negro de sudáfrica. El conflicto entre los sentimientos de atracción amorosa y sexual y los sentimientos que le produciría al violentar los dogmas asumidos desde la cuna podría compararse con el shock al que se enfrenta un hombre educado en el puritanismo ante la inequívoca atracción homosexual, algo que nos lleva, por ejemplo, al caso citado de Marshall Applewhite y la secta Puerta al Cielo (Heaven's Gate) del post anterior.
Es claro que el conflicto puede llevar al autoengaño más extremo en forma de delirio. En el caso de Noemí, no llegará a tanto, espero, y se queda en una especie de seísmo en el sustrato de su sentimentalidad.

Sin embargo, el significado de lo que sentimos puede ponerse en tela de juicio, es decir, un hombre o una mujer pueden enamorarse de un o una psicópata, y ello no le da valor inmutable y positivo a ese amor. De hecho, es muy negativo, salvo para el o la psicópata, que ya tiene a quién utilizar. No podremos cambiar esos sentimientos inmediatamente, pero podemos partir de que, efectivamente, nuestros sentimientos se pueden equivocar, por bonitos que sean. Es algo tan radical como elegir entre el hallazgo y la ficción.

Matar al mensajero

¿Puede hacerse una reflexión crítica desde los sentimientos? Si éstos son agradables la crítica será conducida a favor de lo que refuerza la causa de esas sensaciones. Pero si lo que se siente es negativo ("indignación..."), la crítica será conducida inmediatamente en la dirección de "matar al mensajero".

Antropocentrismo

La frase
citada de María Blasco encierra toda una visión de la naturaleza que está en la antítesis del antropocentrismo. Si con Copérnico llegamos a un cambio radical desde el geocentrismo (geo, Tierra) al heliocentrismo (helio, Sol), con Darwin llegamos de forma radical a una visión en la que el homo es un ser vivo más entre los demás, sin jerarquía esencialista o metafísica alguna. Es evidente que nuestra investigadora, María Blasco, no tiene esa visión antropocéntrica, insoportable para ese narcisismo afectivo-sentimental (egotismo) de un ser hecho a "imagen y semejanza" de un Creador. Esto la hace consciente de que la Naturaleza no es "buena", o "sabia" desde nuestro punto de vista, sino que ella sigue su propio curso, por así decir, su propio punto de vista, lo que podría considerarse una visión panteísta.

Noemí muestra una sentimentalidad que le hace ver la Naturaleza como un ser vivo con sus propias "leyes" que en su mente toman la forma de armónicas, perfectas, bondadosas, sabias. ¿Realmente el mundo es un lugar bondadoso, armónico, perfecto, sabio? ¿Es que la sabiduría de la mosca o del bacilo de Coch de la tuberculosis no van en contra de nuestra sabiduría?

El antropocentrismo es un egocentrismo

Todas estas categorías o palabras las ve desde una visión antropocéntrica en la que parece mezclarse una especie de animismo en que la tierra se encoleriza con "advertencias" en forma de tsunamis, terremotos... ¿Pero puede alguien tener una visión tan idílica del mundo como algo armónico?, ¿armónico para quién? ¿Se puede tener una ventana tan reducida de la historia del mundo como la que se puede enmarcar en la "actualidad" de la prensa, o incluso de la vida entera de una persona? Pues por lo visto sí: es la visión egocéntrica de un ser humano que es incapaz de situarse en otra perspectiva más amplia. Por un momento pensé que Noemí era uno de estos seres humanos, tan prodigados en los Estados Unidos de Norteamérica, que creen que la vida comenzó sobre la Tierra hace seis mil años (en lugar de seis mil millones). Compañeros zoológicos estos que, por supuesto, están convencidos de que el Arca de Noé es, en lo esencial, cierto, y la palabra de Dios se dictó de seguido. Probablemente su visión de la naturaleza se ajusta para mantener el equilibrio necesario entre una sentimentalidad anclada, desde su más tierna infancia, en emociones tan básicas como el miedo y la esperanza. Emociones tan extremas están en la base de lo que ha tomado la no sé si cándida o terrorífica forma de Infierno y Cielo.

Una mujer o un hombre pueden estar enamorados de un o una psicópata, y luchará racionalizando de todas las formas posibles los conflictos con que se encuentre para favorecer la continuidad de ese amor. No sea que tenga que bregar con la idea de abandonar al psicópata del que se ha enamorado.


Los sentimientos son muy necesarios, el sentimentalismo no. Ya decía Albert Einstein que es más fácil romper un átomo que un prejuicio.



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LA CARTA

Las leyes de la naturaleza no pueden cambiarse - Noemí Olmedo (Avilés)

"No hay nada malo en cambiar la naturaleza, ni es divina ni es sabia, no se preocupa del bienestar humano". Desaprobación, irritación e indignación son sentimientos que se agolpan en mí, uno tras otro, al leer las palabras con las cuales la investigadora María Blasco nos deleitaba en el reportaje publicado el 16 de mayo. Puede que ella considere que la naturaleza puede cambiarse a nuestro antojo, para beneficio propio, pero yo creo que la naturaleza no sólo es sabia sino que los tsunamis, terremotos y demás holocaustos naturales, que vienen siendo portada de periódicos e informativos, no son más que "sutiles" advertencias enviadas por ella. Advertencias a nuestros desafíos. Nadie puede cambiar el orden de las leyes que llevan reinando en el planeta, incluso antes de que el ser humano se conociera como tal. Los hombres también formamos parte de dichas leyes. ¿Quién sería capaz de cambiar "el espíritu de superación ante los retos del ser humano"? ¿Esa maravillosa e innata capacidad para destrozarlo todo? Si alguien es capaz de cambiar esas cualidades mediante la ciencia, no dudaré en abrazarla ni por un instante, pero, por el momento, la naturaleza no puede cambiarse por mucho que algunos se empeñen.

sábado, 5 de junio de 2010

Engaño, Autoengaño y Delirio (1230 palabras)


Uno de los barcos que se retrasó en la autodenominada Flotilla de la libertad abordado por el ejército israelí y que afortunadamente no fue afectado por la fatalidad tiene el nombre de Rachel Corrie. Recuerdo que el fallecimiento de esta activista estadounidense me impresionó sobremanera: ver una foto con esta chica delante de una excavadora (o ¿escavadora?) tratando de impedir la demolición de una casa en Gaza y otra fotografía en la que la máquina la había aplastado resultaba especialmente dramática, y recuerdo haber sentido mucha rabia, tristeza e indignación... La versión que me había llegado parecía mostrar a un maquinista que sin problema moral alguno seguía adelante. Quiero pensar que la cosa fue más complicada, y que no la vio, pero no sé, hay cosas que no se entienden.

Usando a humanos como medios (¿o es con su consentimiento?)

Es muy triste ver cómo el fin justifica toda suerte de medios, y que se vayan quedando víctimas inocentes como medio de pago. Porque lo brutal de todo esto es que tras la muerte mostrada se produce una gran satisfacción en los media políticos interesados. Para mí algo especialmente decepcionante: el ser humano resulta pues una especie que ha llevado el engaño hasta las últimas consecuencias. Y sé que es muy fuerte decir que hay quienes con toda seguridad considerarán un éxito que las fuerzas armadas israelíes hayan acabado con la vida de algunos, porque lo que interesa es el aireo mediático de malos contra buenos. Pero ya lo he dicho.


El engaño

Es un ardid usual en la naturaleza, y da igual que crea usted en el Arca de Noé y demás sandeces históricas, que no literarias, que tendrá que admitir que el insecto palo, el camaleón, el gato erizado, el simio enloquecido en sus aspavientos, tan similar al humano, engaña, miente, oculta por medio de este mecanismo de supervivencia, tanto para copular como para evitar la muerte o para depredar. La simulación al servicio de todos contra todos. El ambiente no puede ser más "darwinista", infinidad de egoístas buscan su perpetuación, aunque los caminos de la naturaleza sean, con frecuencia, rocambolescos.
Ya no merece la pena ver imágenes de uno y otro, porque la manipulación de fotografías es moneda corriente para mostrarnos al maligno. Con decirles que aquellas famosas caricaturas danesas de Mahoma que tanto revuelo causaron eran un montaje al que se les añadió la chispa.... En periódicos importantes han publicado, más bien publicitado, fotografías que posteriormente se demostraron falsas en las que se muestran a soldados israelíes satisfechos con la ofrenda de víctimas como si de trofeos de caza se tratase. Claro que al ser un montaje, existen diferentes versiones de las fotos con los irredentos malvados.

El engaño, y quizá aún más el autoengaño es uno de los fenómenos que más me asombran de mis congéneres zoológicos:

...ocultar la verdad a la mente consciente es la mejor forma de ocultarla a los demás... Al llegar a ser inconsciente de su engaño, el impostor oculta esos signos del observador. Él o ella pueden mentir sin el nerviosismo que acompaña al engaño.
Social Evolution (1985), Robert Trivers
La ideología, la religión y sus variedades se asientan en el autoengaño. Los partidos políticos están al servicio del engaño corporativo. La fusión entre engaño y autoengaño llega a su máxima expresión desde dos polos diferentes. Uno es el del individuo con rasgos psicopáticos, cuya actitud es coherente con una personalidad sin escrúpulo moral alguno, y no es raro que la denominación antigua fuera la de "cretino moral" o "imbécil moral", denominación muy acertada. Este tipo de personalidad, de superlativo narcisismo, no entiende a los otros más que como medios para sus fines, y la máxima kantiana de que nunca un ser humano debería utilizarse como un medio sin su consentimiento (aún por el bien de muchos), les resulta irrisoria: se lo pasan bomba. En suma, para el mentiroso psicopático no hay dilema moral ante la elección de la verdad o la mentira, sino el fin a conseguir. La mayoría de los humanos nos movemos en un espectro intermedio, con mayor o menor capacidad de mentir. Creo que la personalidad más amante de la verdad es la que se podría denominar "personalidad científica". Es amante de la verdad por vocación, y busca el conocimiento aunque no le guste lo que va a encontrar, pero asume la máxima moral kantiana que modernamente se tiende a extender también para con los animales. Sin ese límite del ser humano usado como medio, el científico podría derivar en lo que H.G.Wells ejemplificó a finales del XIX con La Isla del Doctor Moreau. Ejemplo éste que muestra qué cerca está la actitud hacia la verdad (o la mentira) de la locura.

El delirio sería pues el refugio de una mente incapaz de enfrentarse con la verdad, ¿y qué verdad más dura que la de mirarse en el espejo y reconocerse feo? Bien podríamos recordar a Marshall Applewhite, aquel líder de la secta Heave's Gate ("Puerta al Cielo") y todos sus 39 seguidores lunáticos, fanáticos que poco antes de suicidarse se grabaron rebosantes de felicidad para anunciarnos su libre decisión. La capacidad del líder de convencer a sus seguidores se basaba en su autoconvencimiento o autoengaño previo, esto es lo que le hizo ser convincente. ¿Y quiénes le siguieron?, los que tenían elementos en común: una realidad que no eran capaces de asumir. El líder, por cierto, se comprobó que se había castrado, y su brutal delirio encajaba bien en una homosexualidad inaceptada, y por ello se autoengañaba con su adcripción a un "plano superior de humanidad asexuada". De ese autoengaño salió una verdad tan rotunda que tomó la forma de revelación para los elegidos, entre los que cualquiera se podía apuntar. Si no te asumes, si te extrañas en ti mismo, ¿qué mejor que aceptar la esperanza alucinada de un mesías? ¡A que les suena! Todos sus seguidores aceptaron su delirio como propio.

El siguiente vídeo pertenece a uno de los momentos en los que pagaron un espacio televisivo para publicitar la ida final al "nivel superior". Convencido, buscaba más acompañantes a su viaje final en el que mezcla religión cristiana con seres extraterrestres, Reino de Dios, Reino de los Cielos. Promete un futuro con "reciclados" seres... Aparecen Jesús, Dios, El Cielo, "nivel evolucionado"..., en fin, una mezcla extraña de religión y lo que podría denominarse Evolucionismo antropocéntrico o mejor, quizá, Evolucionismo extraterrícola, pero no se trata de Evolucionismo darwinista. En todo caso, no podemos ver más coherencia que la que podamos ver en el contenido de un delírium trémens.



La capacidad que tienen algunos de hacer creer que sus delirios son comunicaciones sobrenaturales con la divinidad nos trae a colación a tantos iluminados históricos: Moisés, Mahoma, qué les voy a decir. Lo importante es que se lo crean ellos (como Marshall Applewhite), o bien que tengan una personalidad sin límites morales para con el otro, con un narcisismo redomado o psicópatas, ya en un
caso más extremo, aunque las clasificaciones psiquiátricas no hablan de personas, sino de insanias mentales, y cada persona es única, no sé si por la Gracia de Dios.


La Máquina de la verdad

Seguramente estos individuos serían capaces de "engañar" al polígrafo o Máquina de la verdad, puesto que, si la eficacia del autoengaño es total, no habría signos fisiológicos que registrar. ¿O es que acaso no están diciendo la verdad?


Sobre la activista Rachel Corrie apareció un reportaje de Katharine Viner en El País de 5 de junio de 2009.

viernes, 4 de junio de 2010

Con amigos así

Sin palabras ante la necedad humana urbi et orbi, me ha gustado el artículo que escribe Miquel Silvestre, "Registrador de la propiedad y escritor", con el título La verdad de Israel, publicado tal día que hoy en La Nueva España, a partir de un viaje que hizo desde Jordania.

Al salir del país habla con la encargada de una naviera que resulta ser judía argentina, oséase, que habla la lengua del imperio. Era "prima de un periodista muy importante, de izquierdas, que siempre ataca al país y que no le gusta nada que sepan que es hebreo". Me pica la curiosidad. Hábilmente, Miquel nos termina revelando un nombre de todos conocido y que quizá Tony Blair aún recuerde cuando en plena conmoción aún por el atentado del 7-J y tras presentarse, como es de rigor, le preguntó

si se podría aceptar que algo se hizo mal para que los terroristas cometieran el atentado
¡Con amigos así, pa qué queremos enemigos!



La verdad de Israel

Recuerdos de un viaje en moto desde Jordania

Israel está otra vez en el punto de mira de la opinión tras el abordaje de una flota de activistas antisionistas que ha causado al menos una decena de víctimas. Pero como suele ocurrir, pocos de los que hoy afilan plumas y lanzas han estado allí. Si lo hubieran hecho habrían visto que en Israel la seguridad fronteriza está en manos de niños. Alistamiento obligatorio. Los jóvenes están obligados a realizar el servicio militar, pero su aspecto fofo delata que aman más la comida basura que el sionismo. Van a perder la guerra si se siguen ablandando.

Yo crucé sobre una moto desde
Jordania, recorriendo una zona presuntamente militarizada desde los acuerdos de paz de 1994. La realidad es que los militares árabes sesteaban en sus garitas ajenos a todo lo que no fueran sus ronquidos. Cuando llegué a la frontera, el aduanero jordano tenía a sus pies un cajón lleno de matrículas. Los árabe-israelíes cambian las placas de sus coches para cruzar. Los militares hebreos someten a los viajeros a un interrogatorio completo que tiene aroma a ópera bufa. «¿Ha visitado Marruecos?», me pregunta una chiquilla rubia con uniforme verde oliva y acento ruso. «Sí», respondo, «varias veces. Está al lado de mi casa».

En
Nazaret me alojo en un convento que está lleno de españoles. Unos parecen del Opus; los otros, trotamundos izquierdistas. Han venido a protestar contra la ocupación y a pesar de ello los han dejado pasar. Voy a salir a por unas cervezas y me advierten las monjas del riesgo de la delincuencia común.

A
Jerusalén se accede a través de una autopista de tráfico intenso. En la ciudad vieja hay legiones de turistas. Los alojamientos más baratos están en el Cuarto Musulmán. El palestino que regenta el Youth Hostel Hebrón me dice que los cristianos somos blasfemos porque igualamos a Cristo, un hombre, con Dios. Está bien, lo que tú digas, pienso, pero yo quiero ver dónde nació. Los milicianos de Al Fatah no me quieren dejar entrar en Belén en moto. Es sólo una excusa para que use uno de los taxistas árabes autorizados a acarrear peregrinos. «No me da la gana», contesto. Al final, me dejan pasar. La iglesia de la Natividad alberga una garita para esta Policía política desde que en la última «intifada» usaran el templo como búnker y urinario.

Regreso al
Estado de Israel sin que los militares judíos hagan siquiera ademán de detenerme. Será porque piensan que los terroristas suicidas no saben montar en moto. Introducido de nuevo en la autopista, nadie objeta por mis maletas llenas de pegatinas de países como Siria, oficialmente en guerra con ellos. Tel Aviv es una ciudad anodina. Comiendo un kebab observo cómo viejos judíos ricos pasean por un parquecito en un intento de realizar ejercicio físico. La imagen es la misma que se puede ver en los paraísos artificiales construidos en el desierto de California como Indian Wells.

En
Haifa encuentro Rosenfeld Shipping, una naviera que me sacará del país vía Chipre, pues ya no puedo regresar por tierra. Mi pasaporte está corrupto con un sello repudiado en la mayoría de países árabes. El precio del pasaje es escandalosamente caro, debido a los altos seguros que pagan todos los barcos que atracan en Israel. La encargada habla español porque es judía argentina.

«¿Sabes?», me dice cuando examina mi pasaporte, «tengo un primo en España. Allá es un tipo muy importante, pero por acá no lo queremos mucho. Es de izquierdas, periodista, y siempre ataca al país. Parece que no le gusta nada que sepan que es hebreo».

«Bueno», respondo mirando el letrero que tiene sobre la mesa con su nombre y apellido, «no se lo debéis reprochar demasiado, la mayoría de los periodistas en
España no siente mucha simpatía por Israel. No se prospera en el negocio defendiendo el sionismo. Pero eso sí», añado con mi mejor sonrisa, por si cae una rebaja o un camarote exterior. Lo que no sabía es que Ernesto Ekaizer tuviera una prima tan guapa.

sábado, 29 de mayo de 2010

Poderoso caballero

Interesante el artículo de Gustavo Martín Garzo en Las enseñanzas de Spiderman que aparece en El País de hoy.

Los paraísos fiscales, los sueldos desmesurados, los contratos blindados, lejos de provocar rechazo suscitan más bien la envidia general, pues hemos interiorizado de tal forma los valores de los poderosos que no sabemos vivir sin mirar por sus ojos y sin anhelar sus lujos. Hemos sustituido el Dios severo de las antiguas religiones, por otro mucho más peligroso: el Dinero.

Aunque me resulta inimaginable un dios más severo que Jehová.

Hace poco me topé en una cadena de televisión musical con una popular cantante en la que decía que "sólo buscaba vivir la vida, que es muy corta", bueno, decía que ese era el mensaje que quería dar. Mensaje cercano y popular, y la imagen que ofrecía tenía en un segundo plano un automóvil deportivo de color rojo, remedando el típico y tópico Ferrari. Tras una parrafada de léxico anoréxico se oía, que no escuchaba, la canción. Gran mensaje pop, identificando vivir la vida, al son de un ritmo de torturador mantra que, como dice Garzo, interioriza una visión de "vivir la vida" con piernas minifalderas, blasonadas por una pistola y un hombre sometido (mujer moderna, hombre moderno). Quizá se supone que el coche era de él, y lo elimina para quedárselo. Siempre hubo "malas", ahora, además, se llevan. Pero es por vivir la vida.

Dudo mucho de que la analogía que establece, inspirado por un email que circulaba por internet, entre una aldea de 100 habitantes y la Aldea global sea ajustada, y particularmente entreveo ese cerril e inveterado antinorteamericanismo radical, pero en lo que concierne a este post creo que nos sirve:

80 personas viven en condiciones infrahumanas... Seis personas poseerían el 59% de la riqueza de toda la aldea...
Se vale de alguna escena de la versión cinematográfica de Spiderman. Tras la etapa en la que el joven va convirtiéndose en El hombre araña, se produce otra etapa de cambio y su tío le dice:

Todos los muchachos, antes o después, tienen que transformarse en alguien, y hay que tener cuidado en quien lo hacen pues luego ya no podrán cambiar. Y añade: un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

Gustavo plantea que antes que una crisis económica, hay una crisis moral. Comparto eso de la responsabilidad de todos, y no ese recurso fácil de endemoniar al otro, en la actualidad a los Estados Unidos de América, epítome de todos los males. Un curioso trueque en el que el envidiado es juzgado de forma sistemática y demagógica, canalizando odios y frustraciones. La prueba de ello está en que no se mide por el mismo rasero a los demás. Y no está de más el telón de fondo de lo que ocurrió con Lula y el Ayatolah, siendo como ha sido Lula hasta la fecha un valor en alza (al menos mientras haya financiación del FMI), veo algo de siniestra la juntura sonriente con un régimen sexista, integrista y otros istas, que ensalza a (su) dios, y tritura a todo humano que no siga su creencia. Y ser negacionista del genocidio nazi del siglo XX es ya llover sobre mojado. La sonrisa del líder religioso me hace pensar en sus similitudes con algunos fundamentalistas cristianos y otros líderes de géneros chicos ("sectas") que mientras administran el temor de Dios se lubrican con los fluidos entusiastas de sus seguidoras aunque, por supuesto, la culpa es de "ellos".


Pienso en esas imágenes de artistas "progres" de nuestro país, ¡posando en la foto con Sadam Husseim en pos de "la paz"!, remedando, no sé si conscientemente o no, aquella foto de mi estimada Jane Fonda que cándidamente posaba con un cañón vietnamita al lado y aún en su postrera biografía se pregunta si no habría sido utilizada por el régimen comunista... Pero chiquita mía, ¿de verdad dudas? ¡Mujer de poca fe!
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