En febrero de 1949 Qutb ingresó en el hospital de la Universidad George Washinton para que le extirparan las amígdalas. Allí, una enfermera le escandalizó al enumerar las cualidades que buscaba en un amante. Él ya estaba prevenido contra el comportamiento atrevido de la mujer estadounidense, "que es plenamente consciente de los atractivos de su cuerpo, de su cara, de sus ojos excitantes, sus labios carnosos, sus pechos turgentes, sus nalgas redondas y sus piernas suaves. Lleva colores vivos que despiertan los instintos sexuales prrimarios, no oculta nada y añade una risa incitante y una mirada atrevida". No es difícil imaginar que debió de ser un blanco irresistible para las bromas de tipo sexual.
La Torre Elevada, Laurence Wright. Debate